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Domingo, 04 diciembre 2022

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Ganó 6 millones en la lotería que se esfuman en los bancos

Francisco Guerrero, afortunado con un premio en bonoloto de 6 millones en el año 2006, ha pasado del todo a la nada en prácticamente siete años

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Francisco Guerrero en despacho de abogados | El Mundo | BIEL ALIÑO
Francisco Guerrero en despacho de abogados | El Mundo | BIEL ALIÑO

La suerte llamó a su puerta, pero su confianza en los gestores del banco le ha arruinado la vida. Los gestores se convirtieron en verdaderos tiburones de las finanzas cuando el apenas sabe leer ni escribir. Francisco Guerrero firmó todo lo que le ponían delante. Ignorante de que su fortuna tenía los días contados.

Francisco ahora se aferra al que es su apellido, Guerrero, ahora es el Guerrero que lucha por recuperar aquello que le quitaron los bancos. Demandará al Banco Santander por jugarse los dos millones y medio que le quedaban en unos productos tóxicos que no sabe ni cual es el nombre. «Me han engañado y me han robado», clama. El abogado Diego Muñoz-Cobo defiende la peculiaridad de su cliente; un hombre que nunca ha ido al colegio y que, especifica, no estaba preparado para esas inversiones. Ni tiene perfil inversor ni conocimientos. A Paco, como a tantos otros, le hicieron un ocho y él está dispuesto a deshacerlo.

En 2007 Paco Guerrero llegó a la oficina central del Santander, después de perder tres millones anteriormente en otra entidad por unas operaciones que dice, ejecutó a ciegas. No tardo mucho en perder el resto del premio que aún le quedaba. Pronto el banco devoró 1.200.000 suyos y el resto de sus cuatro hijos, a quienes regaló 650.000 por cabeza nada más tocarle el premio y decidieron seguir los pasos de su padre depositando el dinero en la misma entidad. Guerrero no entiende como ha perdido su dinero en inversiones de alto riesgo.

Todo empezó en 2006, la lotería llegó a casa de Paco en Castellón. Decidió escalar unas posiciones en su profesión. Creó su propia empresa de albañilería, siguió trabajando y fue generoso con sus hijos. La vida para ellos seguía ajena de lo que pasaba con su dinero en el banco. Fue en 2009 cuando al ir al banco a retirar 30.000 euros para operarse se dio cuenta de que su dinero no estaba.

Paco no sólo ha perdido el dinero sino también a sus hijos, «No me hablan» afirma. Le consideran el responsable de que hayan perdido el dinero que les regaló. Será un juez el que decida si, como denuncia Paco, el banco se aprovechó de su dinero y confianza o él es responsable de su ignorancia.

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