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Lotería de Navidad

¡JUGAR!

La superstición en la Lotería de Navidad

A la hora de elegir un décimo de Lotería de Navidad, el jugador busca una conexión especial con el número, bien por superstición, bien por controlar el azar, o bien por no saber como elegir el número


Foto del autor Fausto Ortega @Fausto-Ortega,
Décimos Lotería de Navidad
Décimos Lotería de Navidad

El Sorteo de Navidad está rodeado de falsas creencias y de supersticiones a la hora de comprar el ansiado décimo. Si consultamos con los loteros y con las personas encargadas de atender a los jugadores en las ventanillas de las administraciones de loterías, la variedad de anécdotas y de supersticiones que ven cada día en el trato con los clientes es innumerable.

El jugador de lotería y concretamente el jugador/a de Lotería de Navidad, es supersticioso/a por naturaleza y comienza al elegir el décimo y continua a la hora de recibir el décimo de manos del lotero.

A la hora de elegir el décimo, el jugador tiene la convicción de que puede controlar el azar, y de está forma el número elegido no debe ser ni feo, ni con números repetidos. El jugador quiere un décimo con el que tenga alguna afinidad, ya sea por ser una fecha importante en su vida, cumpleaños, fecha de nacimiento, matricula de coche, fecha importante de algún familiar.

Si aún así no le interesa lo anterior para elegir su décimo, el jugador se decanta por una fecha importante o señalada ocurrida a lo largo del año: acontecimiento social o político, acontecimiento de algún famoso..etc.

Por poner un ejemplo, hoy es 4 de octubre de 2016 y podemos elegir el número 41016 si somos acérrimos seguidores de algunos de los siguientes ilustres personajes que hoy celebran su cumpleaños: algunos ejemplos: Luis Herrero (periodista español), Patxi López (político del PSOE), Pablo Trapero (cineasta argentino), Paco León (actor español), Joseba Garmendia (futbolista español), Yuridia (cantante mexicana) o Jorge Valdano (exfutbolista argentino) entre otros.

Si todavía no encuentra su décimo de la suerte, el jugador visualiza los números disponibles en la administración de loterías y elige el más bonito, el más afín, el más feo, o el más raro, o incluso elige el mismo décimo que el jugador anterior ha elegido. En este caso es la típica frase de: “ dame a mi otro igual”…

Lo que si es común en todos los casos, es que si el lotero enseña un número al cliente, este no se resiste a no comprar ese décimo, “por si toca”.

Por último y como caso más común es comprar un décimo y decirle al lotero que le dé el número que va a tocar el día 22 de diciembre. Es la clásica expresión de “el que toque”.

El segundo de los rituales a la hora de comprar un décimo de lotería, es que el jugador de Lotería de Navidad, por norma general, quiere que el boleto le sea entregado con la mano derecha y con los números tapados para no ver el número.

Hablando con una lotera, me comentaba que muchísimas loteras dan los décimos boca abajo porque los clientes desean no ver el número o porque tienen la creencia que si lo reciben boca arriba la suerte se pierde.

En parte, este ambiente de superstición y capricho que rodea la Lotería de Navidad y a los décimos de la suerte, es consecuencia del estudiado marketing impuesto en los sorteos que afecta también a la compra del décimo.

El décimo lleva imágenes que aluden a las fechas navideñas, el anuncio de la Lotería de Navidad incluye una estudiada historia de magia y por último el sorteo se desarrolla en un ambiente con mezcla de elegancia, magia, suerte y tradición.

Sin embargo, la realidad de la suerte en este sorteo se asemeja más al azar que al control de la suerte. Las bolas que se introducen cada 22 de diciembre en el bombo, no tienen memoria. Las bolas no conocen de supersticiones, no saben de fechas de cumpleaños, de celebraciones, de acontecimientos sociales o políticos, ni tampoco saben de belleza.

Las bolas solo atienden a las leyes de la física, que hace que al dar vueltas los bombos se sitúen unas debajo de las otras por el efecto de la gravedad y otras leyes de la física.

La probabilidad de que nos toque el Gordo de Navidad, es de 1 entre 100.000, es decir, un 0,00001 o en tanto por ciento es de un 0,001%. La probabilidad de éxito total en este sorteo se ínfima, y sin embargo, nos esforzamos cada año en buscar el décimo de la suerte. Quizás lo que compramos no es un décimo de la suerte sino ilusión, esperanza, o posibilidad de que realmente nos toque porque en realidad en este Sorteo de Navidad, si que hay una posibilidad de que toque.

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